El maracuyá, (Passiflora edulis) es una planta
trepadora del género Passiflora, nativa de las regiones
subtropicales de América; se cultiva comercialmente en la mayoría de
las áreas tropicales y subtropicales del globo.
Esta especie es sumamente apreciada por su fruto y en menor medida
por sus flores, siendo cultivada en ocasiones como ornamental. La
infusión de sus hojas y flores se utiliza, además, con efectos
medicinales. La flor del Maracuyá es la flor nacional del Paraguay. La apariencia de la flor, similar a una corona de espinas, indujo a
los colonizadores españoles a denominarla fruto de la pasión; su
estructura pentarradial recibió una interpretación teológica, con
los cinco pétalos y cinco sépalos simbolizando a los diez apóstoles
(doce, menos Judas Iscariote y Pedro), mientras que los cinco
estambres representarían los cinco estigmas. Finalmente, los tres
pistilos corresponderían a los clavos de la cruz.
Uso medicinal La pulpa, el zumo, las flores y la infusión de las hojas del
maracuyá tienen un efecto relajante, mucho más pronunciado en el
caso de la infusión, que puede utilizarse como sedante ligero o como
calmante para dolores musculares o cefaleas; contiene varios
alcaloides, entre ellos el harmano y el harmol.
En dosis normales — una taza o dos de infusión al día — ayuda a
conciliar el sueño y puede tener además efectos antiespasmódicos;
está recomendada también en caso de espasmos bronquiales o
intestinales de origen nervioso, así como para los dolores
menstruales.
Posee también un ligero efecto vasodilatador, pero no se recomienda
su utilización regular para evitar efectos tóxicos.
La flor de determinadas especies tiene efectos ligeramente
alucinógenos. Por otra parte, es importante mencionar que dentro de
la gastronomía y la salud el maracuyá o parchita es de vital
importancia, ésta posee características esenciales para la
producción de hormonas sexuales que ayudarían al apetito sexual en
los seres humanos. Según Investigaciones llevadas acabo en Harvard
University passiflora edulis posee agentes tanto nutricionales
(producción hasta de energía) como afrodisiacos (aumento del deseo
sexual). Este último derivando la teoría de que passiflora edulis no
proporcinaba el incremento del apetito sexual.
Gastronomía El punto de madurez de la fruta está dado por su desprendimiento; la
recolección debe hacerse en el suelo, manualmente. Sea para su
consumo fresco o procesado, la cáscara no debe presentar daños
externos de ningún tipo. Debe tenerse especial cuidado en no
consumir la fruta antes de su madurez, puesto que presenta
cianogénicos.
Ambas variedades se consumen crudas, en batidos y zumos, y en
mermeladas.
Para consumirla en crudo no es necesario retirar las semillas. Puede
comerse directamente de la fruta, una vez abierta, o utilizarse en
macedonias; la cocina contemporánea la aprecia mucho en ensaladas
con hojas verdes, donde su sabor ligeramente ácido ofrece una
combinación sorprendente. También la flor puede utilizarse en
ensaladas; es perfectamente comestible y sabrosa, aunque según la
variedad pueda tener un ligero efecto sedante.
El zumo de la fruta —obtenido al prensar la pulpa o procesarla— es
con frecuencia demasiado espeso para beberlo directamente; lo
habitual es combinarlo con zumos de otras frutas, yogur, leche o
simplemente agua. Su elevado contenido en azúcares hace innecesario
utilizar algún tipo de edulcorante.
La pulpa puede utilizarse para la confección de mermeladas; es
recomendable para este caso no desechar las semillas, pues su
contenido de pectina ayuda a la gelificación del producto. La
cáscara es también rica en pectina, pero no resulta necesaria si se
emplean las semillas .
Tanto el zumo como la pulpa pueden congelarse sin problemas; si bien
el proceso afecta la textura de la fruta, el sabor se conserva sin
cambios apreciables hasta un año.
La pulpa y zumo del maracuyá son ricos en calcio, hierro y fósforo,
además de vitaminas A y C.
Los frutos de las especies relacionadas P. mollissima, P.
antioquensis y P. incarnata son menos dulces, aunque similares en
sabor; suelen tomarse en mermeladas u otras cocciones. La P.
quadrangularis y la P. laurifolia, por el contrario, son
excesivamente dulces, por lo que se emplean en zumos disueltos con
otro líquido.
En Colombia es muy común el uso de esta fruta en diversas
preparaciones que van desde dulces y mermeladas hasta jugos, zumos,
y néctares, siendo muy apreciada comercialmente por la gran
popularidad que tiene dentro de la población debido a su sabor
agridulce.